En el 2015 tenía dos trabajos buenos, vivía sola en un apartamento en Bogotá, visitaba mi familia el fin de semana, tenía excelentes relaciones con mis amig@s, compañer@s de trabajo, jefes y las personas con las que me relacionaba. Aparentemente estaba muy bien, racionalmente no tenía nada de que quejarme. Pero la verdad es que con frecuencia venía a mi cabeza la idea de que quería algo diferente para mi vida, algo radicalmente diferente a lo que tenía. La idea me daba mucho miedo e inmediatamente mi cerebro racional decía: ¡eso no es posible! Pero en el 2016 seriamente empecé a escuchar mi intuición y a explorar la posibilidad de transformar mi vida. La exploración se convirtió en un proceso de transformación, y tuve una claridad impresionante sobre muchas cosas en mi vida que nunca había tenido. Me abrí a ser consciente. Para mí ser consciente es abrir los ojos a nuestro interior, a nuestra alma y nuestro corazón. Es una habilidad que se aprende con la práctica. Implica reconocer lo que hay en nuestro corazón y los anhelos del alma. Implica honestidad para ver de frente las experiencias que nos duelen, pero también vivir completamente las que nos llenan de alegría. Es darnos cuenta de nuestras emociones, creencias, valores, pasiones, y conectar de manera activa con nuestro proceso de vida.
Uno de los resultados de este proceso de transformación es esta empresa. Todo lo que encontrarás aquí es una invitación a que transformes tu vida, a que no te conformes con lo que no te gusta o lo que te trae estrés o sufrimiento. Todos los seres humanos tenemos oportunidades de transformación, y la invitación es a que te abras a la posibilidad de vivir de forma diferente en aquellos aspectos que no te traen satisfacción. El trabajo personal para ser la mejor versión que podemos ser es muy importante. La sociedad se compone de personas comunes y corrientes como tú y yo, y cada persona tiene impacto en el mundo. Así que no te equivoques pensando que lo que haces no tiene importancia y no tiene un impacto en la sociedad en la que vives. Todo lo que haces afecta en algún nivel, desde la cara que le haces a las personas con las que vives en la cotidianidad hasta la forma como separas la basura o la ropa que compras. Por eso asumir responsabilidad de nuestra vida es muy importante, y esto empieza con tener conciencia. Aprender a decidir con conciencia es un poder maravilloso.
Decidir con conciencia es como prender un bombillo en tu interior y ver con claridad lo que pasa adentro tuyo. Por ejemplo, quieres cambiar de trabajo hace rato, pero no te atreves a aplicar a trabajos nuevos, sabes que el trabajo que tienes ya no te gusta y quieres algo diferente para tu vida, pero no eres capaz de mandar tu hoja de vida a alguna oferta. Miras ofertas en internet, pero no actúas. Tener conciencia en este caso es prender el bombillo para entender qué pasa. Es mirar adentro y tener curiosidad para preguntar: ¿qué es lo que me limita? ¿Dónde está la resistencia, la inseguridad, el miedo a mandar mi hoja de vida? ¿qué significa mandar una hoja de vida? ¿Qué implica hacerlo? Prender el bombillo es el primer paso para empezar la exploración y entender qué ocurre para luego decidir con conciencia. Y en la exploración te puedes dar cuenta que le tienes miedo al rechazo, que te dan miedo las entrevistas de trabajo, que sientes inseguridad sobre la experiencia laboral que tienes, que te da miedo que se repita alguna experiencia negativa del pasado, que la incertidumbre de los procesos de selección te incomoda. En fin, puedes encontrar tantas cosas en esa exploración, pero lo más importante es que prender el bombillo te da el poder para decidir qué quieres hacer y le quita el poder a eso que estaba oculto en ti pero que te estaba limitando completamente.
Recuperar tu poder es el resultado maravilloso de tener la valentía para prender el bombillo y tener conciencia. ¿Cómo puedes hacerlo? No te conformes ni te acomodes en tu vida. Prende el bombillo de la conciencia: explora, ten curiosidad, hazte preguntas incómodas. ¿Qué me da miedo? ¿Soy yo quien decide sobre mi vida o son mis miedos?
Mi última invitación, ten conversaciones conmigo, en vez de tenerlas con tu cabeza.
