- La pandemia
- La familia
- El trabajo
- La falta de tiempo, la falta de dinero, las responsabilidades, la edad…
¿Será que la vida se pone en el camino y no nos deja vivir? Un momento… ¿la vida no nos deja vivir? No, esos “obstáculos” de arriba son excusas.
Desde mi perspectiva, aquello que nos detiene está en nuestra mente, no en aspectos externos de nuestra vida. Solamente que es más fácil encontrar excusas afuera que reconocer lo que realmente sucede. Es más fácil encontrar justificaciones externas para no transformar lo que queremos.
Dado que aquello que nos detiene está en nuestra mente entonces hay que mirar hacía adentro y no tanto hacía afuera. Y aquí viene lo difícil, porque cambiar nuestra mente es tremendamente difícil, pero es posible, te lo aseguro. Tú puedes hacerlo.
Ahora sí, ¿cuáles son los 4 obstáculos que nos detienen?
Obstáculo 1: la falta de honestidad para reconocer que no somos seres humanos perfectos, que hay aspectos por mejorar en nuestro interior. La sociedad premia tanto la perfección que preferimos decirnos mentiras que arriesgarnos a reconocer que nos equivocamos, que tomamos una mala decisión, que tratamos mal a una persona que amamos, que reaccionamos mal en ciertas situaciones o que estamos viviendo una situación que queremos cambiar. Las ganas de perfección son una trampa que nos limita en la mentira más grande que nos podemos decir: soy perfect@, porque resulta que ninguna persona lo es. Esta idea de perfección también nos impide reconocer que hay aspectos de nuestra vida que no nos gustan, que nuestras relaciones no son perfectas, que no lo sabemos todo y que a veces simplemente estamos en el proceso de descifrar qué camino tomar. Esto detiene a muchas personas que piensan que reconocer lo imperfecto daña la imagen de perfección que deben tener.
Necesitas claridad para reconocer qué puedes mejorar y llenarte de honestidad para aceptar la imperfección. En esa imperfección se abre la puerta para crecer.
Obstáculo 2: nos da pánico no saber cómo será esa transformación que queremos, la incertidumbre nos agobia al no saber qué viene en el futuro. Transformar algo implica no saber exactamente cómo será y por eso es importante aprender a bailar con la incertidumbre, si no lo hacemos puede que elijamos no hacer nada porque no tenemos certeza de lo que viene en el futuro. La verdad es que nunca sabemos qué viene en el futuro, creemos que controlamos el futuro quedándonos en las situaciones conocidas, pero esa es otra mentira que decidimos creer para no hacer nada, y quedarnos ahí en el bloqueo a pesar de la insatisfacción. No podemos controlarlo todo y la incertidumbre siempre es parte de la vida.
Necesitas confianza para bailar con la incertidumbre y cultivar la tranquilidad de que lo que suceda en el futuro siempre será justo lo que necesitas para seguir avanzando hacía lo que quieres.
Obstáculo 3: el miedo a fracasar nos hace quedarnos en el mismo lugar, como agua estancada en un pozo viviendo las situaciones que no nos gustan. Como si fracasar intentando transformar algo fuera peor que quedarnos en lo que no nos gusta. Considera la idea de que quedarte en lo que ya no quieres es tal vez el fracaso más grande. Desde mi opinión no es posible fracasar cuando intentas algo nuevo, pero desafortunadamente el miedo a caernos está tan metido en la cabeza de algunas personas que no vemos los beneficios de intentarlo.
Necesitas valentía para hacer las paces con la idea de fracasar, y abrirte a la posibilidad de caerte para luego poder resurgir de entre las cenizas como un ser humano lleno de fortaleza y con una evolución tremenda que sólo el “fracaso” te puede brindar.
Obstáculo 4: preocuparnos por el posible rechazo o las opiniones de los demás si hacemos algo que va en contra de lo que es socialmente aceptado. ¿Qué van a decir? ¿Qué van a pensar de mí? ¿Será que la sociedad me va a criticar? Mejor no hacer nada que pueda ser rechazado por otras personas, así eso implique que internamente yo me rechace por hacer lo que no quiero hacer, por hacer lo que no está alineado con mi corazón. Es imposible complacer a todo el mundo, solamente es posible complacerte a ti.
Necesitas amor profundo por ti, por tus sueños, por lo que anhelas, desde ese amor incondicional no hay opinión alguna que te pueda detener, ni rechazo que importe, porque lo que importa es que tú te aceptes completamente.
Yo he pasado por todas las anteriores, y se siguen repitiendo en niveles más profundos cada vez que quiero hacer algo más por mi proceso de transformación. Y así voy llegando más profundo y cada vez que lo hago descubro y veo mejor mi corazón, y elijo seguirlo siempre.
Mi última invitación, ten conversaciones conmigo, en vez de tenerlas con tu cabeza.
Imagen por Miguel Bruna de Unsplash
